jueves, 23 de junio de 2011

Primer partido para Belgrano de Córdoba

Esta debe ser la foto que recorre el mundo, porque aparece en todos los diarios de Europa, de Sudamérica y resto del planeta. En la noche de ayer, se jugaba la final de la Copa Libertadores, pero el público Argentino tuvo preferencia por el encuentro de ida (1º chico), entre Belgrano de Córdoba y River Plate de Buenos Aires, en el estádio "Gigante de Alberdi". Como lo vengo diciendo hace más de un mes, el partido pintaba difícil para el equipo porteño, y asi fue. Se vió en cancha a un equipo desconcentrado, nervioso, fuera de tiempo, apresurado para definir, sin marcar bien. Y cada avance de Belgrano parecía como que iba a terminar en gol. Por error de algún defensor, por error del arquero Carrizo (que ya tuvo varios errores durante el torneo), y  asi fue también. Corner, centro al corazón del área y el defensor que está siendo empujado en la foto (por un hincha encapuchado), la baja con la mano y el juez de línea cobra penal que el árbitro no había visto. Terrible cañonazo desde los 12 pasos, 1 a 0 para el "Pirata". Comienza el 2º tiempo y a los 3 minutos otro corner, centro al área, la baja Lollo y cerca del poste más alejado la pelea el "Picante" Pereyra, la toca, pum, GOL. 2 a 0 para Belgrano. Y 3 minutos más tarde ingresan al campo de juego unos 10 o 15 hinchas de River a apurar a los jugadores expresamente para decirles que "pongan huevos", "que transpiren la camiseta", esto hizo demorar unos 20 minutos el encuentro que cuando retomó lo agarró frío al equipo local y River reaccionó un poco, aunque no le alcanzó para descontar en el marcador. Primeros 90 minutos de los 180, para Belgrano. Ahora a los de la "Celeste" les toca ir al Monumental, donde otra será la historia. No se sabe si con público o sin público, por lo acontecido en campo cordobés, pero si Belgrano le llega a jugar como le jugó anoche, tiene la história en sus manos. Belgrano tiene todo para ganar y River todo para perder. River está perdido y no encuentra el rumbo. Su barco se hunde y parece que no habrá golpe de timón que lo salve. Todavía queda una batalla. Esperemos.

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